11 de febrero de 2009

Abel Hernández

Finalizó el Sudamericano Sub-20 y Brasil volvió una vez más a coronarse como campeona del torneo. Entre las sorpresas, el gran fútbol desplegado por Uruguay y Paraguay, pero sobre todo la no clasificación de Argentina para el próximo mundial sub-20, al hacer una lamentable fase final quedando última de grupo. Venezuela sorprendentemente acompañará a Brasil, Paraguay y Uruguay en el próximo mundial de la categoría. Y una vez más hablo de un jugador de la plantilla charrúa, pues como dije en artículos anteriores, es un equipo interesantísimo desde los pies a la cabeza. Les hablo de un jugador que estaba desilusionando totalmente al inicio del campeonato por las expectativas que había creado y su desacierto en las primeras jornadas y que ha acabado siendo el máximo goleador del equipo y toda una pesadilla para sus rivales en cada partido con el paso de los días. Ese es Abel Mathías Hernández (08-08-1990).
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Nacido en Pando, Uruguay, hace unas semanas se confirmó su fichaje por un equipo de la liga italiana, el Palermo, dejando atrás tan solo un año como futbolista a nivel profesional y varias convocatorias con las inferiores de Uruguay. Y es que solo tiene 18 años, pero desde muy pequeño relacionado al mundo del fútbol. Comenzó a jugar en las categorías inferiores del Peñarol y del Central Español. En 2008, subió al primer equipo de Central Español donde disputó 12 partidos y anotó 6 goles a pesar de tener solo 17 años. Fue entonces cuando lo fichó el Peñarol para disputar tan solo 8 partidos y anotar 3 goles. Ahora, su convocatoria por la Sub-20 de Uruguay, el ser el máximo goleador del equipo y del torneo empatado con el brasileño Walter y los paraguayos Pérez y Ramírez, le ha llevado a fichar por un fuerte equipo en Italia como es actualmente el Palermo.
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A Abel Hernández se le puede calificar de hombre gol. Un jugador que intenta siempre exprimir sus virtudes al máximo y que muestra un hambre de gol realmente a tener en cuenta. Apodado desde los 16 años como "La joya", se trata de un delantero centro bastante espigado (1'86 metros) pero no muy musculoso. Se apoya mucho en su enorme zancada para aventajarse sobre sus rivales y suele vivir al límite del fuera de juego, buscando siempre el desmarque. La técnica individual debe mejorarla muchísimo y sobre todo la tendencia que tiene a desaparecer y quedarse aislado en la punta de ataque, pero su habilidad goleadora lo avala como un delantero de garantías. Una vez encarando a sus porteros suele ser letal, tanto para finalizar jugadas como incluso para ocasionarlas él solo. Su amistad con el gol y su gran agilidad para desmarcarse de los centrales lo convierten en un delantero del que siempre hay que estar atento. Posee buen disparo y también es un cabeceador muy interesante. A veces es algo fallón, pero es de esos futbolistas que necesitan al menos marcar un gol por partido para poder decir, he cumplido con mi cometido.
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Dejando el tema deportivo, hay que remarcar un triste y preocupante tema que afecta directamente al jugador. Y es que Abel Hernández sufre displasia, la misma enfermedad que acabó desgraciadamente con la vida del jugador del Sevilla Puerta. Esperemos que esto no sea ningún inconveniente para su carrera y que siga creciendo como jugador, pues tiene virtudes que lo pueden llevar a ser un grande en el fútbol uruguayo. A su edad y con esa capacidad goleadora pocos jugadores hay. Su llegada al Palermo quizás sea algo prematura, un año más en Uruguay de formación podría haberle venido muy bien, además llega a un equipo donde tiene a fuertes rivales en su puesto como Miccoli o Cavani. Desde aquí no me queda más que desearle suerte a este talento uruguayo, Abel Hernández, la joya.

7 comentarios:

Sergio Santomé dijo...

Empezó fatal. Era la nota discordante de una brillante selección uruguaya, todos estaban brillando, excepto él, que parecía un estorbo, parecía que su presencia en el área solo servía para perjudicar a quienes previamente habían elaborado la jugada.
Sin embargo, acabó apareciendo y de qué manera. Hay que tener en cuenta su buen nivel en el tramo final del Sudamericano, pero no debemos olvidar que estuvo fatal al principio. Es algo a tener en cuenta mientras no llegue a un equipo de primer nivel.

Un abrazo!

McAlv dijo...

Toda la razón.

En el inicio del torneo fue la desilusión y torpeza personificada, perdiendo incluso la titularidad con el Morro García, sin embargo, fue marcar un partido, y le entró todo a partir de entonces, se vino arriba y de que manera, máximo goleador del campeonato.

La verdad es que antes del torneo tenía pensado dedicarle un artículo, tras las primeras tres jornadas, me arrepentí y decidí no publicarlo por su penoso nivel, sin embargo, a partir de entonces volvió a ser el que había demostrado ser en Peñarol.

A ver como le va en Italia, una liga muy dura, y son 18 añitos...

Un saludo y gracias por dejar siempre tu opinión Sergio. Se agradece de veras.

Sergio Santomé dijo...

Se me olvidó comentar que su fichaje por el Palermo me parece un error.
Mi idea es que si Cavani (que es un delantero espectacular y completísimo) está jugando bien, sin más, en un Palermo bastante defensivo, un jugador como Hernández (de menor nivel que Cavani y con características menos apropiadas para el Calcio), pues sufrirá mucho.

McAlv dijo...

Me temo que su paso será parecido al de Fornaroli por la Sampdoria, que tendrá que irse a buscar minutos a otro lado, porque no le veo jugando mucho de momento.

En cuanto al sistema de juego, pues si ni Cavani logra hacerse un hueco definitivo, que me parece un delantero bastante completo, de Hernández ni hablamos...

Guille_Depor dijo...

Por tu gran trabajo, he decido premiarte con el Sello: "Olha que blog Maneiro!". En tu blog, deberás postear un artículo similar al mío, siguiendo las normas indicadas. Enhorabuena.
Para más información:
http://entrepartidoypartido.blogspot.com/

Martincinho dijo...

Unos visionarios los que comentaron, eh!

Bookmaking dijo...

Apesar que sigo de vez en cuando el fútbol de América hasta ahora escucho sobre este jugador Hernández, te lo agradezco por mostrarme este talento charrúa