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Nació Prestwick, localidad situada en South Ayrshire, en la costa sudeste de Escocia. Ahora con 19 años, lleva desde los 12 en el equipo que hoy le da la oportunidad en la Scottish Premier League, el Celtic de Glasgow. Forrest ingresó en la academia juvenil de los celtics en 2003, poco después entraría su hermano pequeño, Alan Forrest, quien aun sigue en el filial. Tras años en la cantera verde y blanca el pequeño atacante lo había ganado prácticamente todo. Campeón con los reservas, campeón sub-19, campeón de copa juvenil... eso sin contar sus títulos a nivel personal. Todo parecía favorable para que pronto llegara su debut con el primer equipo, que no es fácil visto el nivel de exigencia, y en 2009 le llegó la oportunidad firmando además su primer contrato profesional que le ataba al club por 4 temporadas. Fueron pocos los momentos que tuvo a lo largo del año. Tan solo jugó dos partidos, pero recordó rápidamente a McGeady, ya que como el irlandés, marcó un gol en su debut. Los focos se centrarían en él cuando llegó la pretemporada. Fue el mejor jugador del Celtic durante el verano destacando en cada uno de los amistosos disputados y siendo además nombrado el mejor jugador joven de la Emirates Cup 2010, tras dejar a todos impresionados con su buen juego sobre todo en el partido que los enfrentó al Olympique de Lyon. Su entrenador, Neil Lennon, estaba muy satisfecho con los progresos del chaval, y con todo merecimiento ahora es uno de los habituales del primer equipo.
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Forrest es un jugador con claras características de futbolista de banda. Es diestro pero lo hemos podido ver jugar alternativamente por los dos costados. Con el dorsal 49 a la espalda y un físico poco llamativo (1'75 metros), su destreza con el balón le permite ser una amenaza continua que hace estar al rival alerta los 90 minutos de cada partido. Su juego se basa en sorprender con cambios de ritmo. Tiene un gran manejo técnico del esférico. Sabe salir al paso con regates sencillos y sobre todo una velocidad endiablada, pocos jugadores corren tanto como él. Cuando va en carrera siempre va con la cabeza hacia bajo, pero tiene el instinto para poner el balón con una precisión innata al pie del delantero. El centro es una de sus especialidades y lo considero un fenomenal asistente desde la banda. Encara, desborda y la pone perfecta. Con espacios suele ser letal, un jugador que siempre aparece en los contragolpes y generalmente solo parable a base de faltas. Provoca muchas tarjetas amarillas por su descaro y su juego tan directo, no se lo piensa dos veces y rápidamente avanza con la pelota. Además tiene un gran golpeo de balón, le pega fuerte y colocada. Prefiere asistir pero cuando se le presenta la oportunidad no duda en probar fortuna, sin contar sus apariciones para el remate en los centros al segundo palo, siempre sorpresivo. Por ponerle peros, es débil físicamente y hay momentos en los partidos en los que tiende a desaparecer, nociones a mejorar con entrenamientos y experiencia.
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En Escocia el fútbol es más plano, menos elaborado. No vemos triangulaciones, todo es mucho más físico, los jugadores corren con la pelota directos al área rival. Hace unos años el joven McGeady ofrecía un fútbol totalmente distinto con su juego, hasta hoy, nadie había sido capaz de ilusionar tanto como lo hacía entonces el actual jugador del Spartak de Moscú, ahora es el turno de Forrest. Quizás no sea

2 comentarios:
Muy buen articulo Mcalv y muy buen futbolista , aunque yo también destacaria o quizas el que mas me gusta del Celtic es Richie Towell , gran centrocampista de 19 años.
Necesita apariciones como esta el fútbol escocés, que lleva mas de una década estancado.
Parece que hay un nuevo soplo de aire fresco, y que en unos años esta selección volverá a tener un papel importante dentro de Europa si sus jóvenes valores siguen creciendo.
Jugadores como Bannan, Fleck, Carney, Ness, Maguire o el propio Forrest deben dar ese pasito adelante que haga que Escocia vuelva a tener un nombre en el panorama futbolístico.
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